“La escritura ha sido fundamental en el reencuentro consigo mismas y en la evaluación del pasado”: Bárbara Lee Rojas, directora de taller de Palabras Justas.

Bábara Lee Rojas es comunicadora social y periodista, durante este año trabajó en el programa Palabras Justas con postuladas a la Ley de Justicia y Paz en la Reclusión de Mujeres de Bogotá “El Buen Pastor”, nos contó su experiencia.

 ¿Cómo se inician los talleres de escritura? ¿Qué es lo primero que se hace?

El primer paso es romper el miedo a escribir, por ello el taller comienza escuchando lo que otros escriben, la lectura en voz alta les ayuda a comprender que escribir es un impulso que emana desde el ser que pasa por un tamiz que es la estructura, donde lo más importante es que comuniques desde el corazón.

A la segunda sesión ya todos están contando sus historias, lo que les nace; luego pueden contextualizar sobre un tema específico.

 ¿Cómo ayuda un programa de estos a la construcción de la paz?

 Considero que este programa aporta enormemente a la construcción de paz iniciando por quien escribe, porque en ese encuentro consigo mismo que supone la escritura, la propia voz es la que guía y en este caso la conciencia tiene el tiempo para expresarse, confrontarse, analizarse.

Es sorpresivo, pero lejos de querer ahondar en los hechos que les llevaron a vivir tras las rejas, estas personas reflexionan sobre cómo actuar a futuro, recreándose sobre el pasado e imaginando un futuro mejor para sus familias y especialmente para sus hijos.

Ese es el primer paso para construir paz, evaluar los actos para fijar nuevo rumbo.

 ¿Cómo ha sido su experiencia al trabajar junto a mujeres que hicieron parte del conflicto armado de este país?

Se supone que por la clasificación de delitos que han cometido, son tratadas como “alta seguridad” pero la verdad, encuentras solo mujeres conscientes del peso del pasado, con ganas de construir nuevos conceptos, nuevos planes, nuevos futuros; inmersas en el amor por sus hijos, en sus necesidades y comprendiendo al mundo desde ese quehacer como madres, experiencia que les ha permitido apreciar al otro, espacio que en la guerra les fue negado

 ¿Cómo hablan y escriben ellas sobre su papel en la guerra?

La verdad creo que es el tema más difícil de tocar con ellas, porque quieren olvidar y comenzar de nuevo, ese es su afán, tienen muchas ideas sobre cómo resarcir y resarcirse, quieren trabajar para la comunidad con fundaciones que les permitan reeducar a sus compañeros de guerra, a víctimas y victimarios; quieren formar a sus pequeños, terminar estudios primarios y otras iniciar los superiores o concluirlos.

Sin embargo, cuando la charla pasa de lo formal a lo informal, se refieren a su pasado como “cuando equivocamos el camino”. “cuando pensábamos diferente”. Hay que recordar también que el grupo que compone Justicia y paz en el Buen Pastor fueron mujeres valientes, que dieron un paso difícil para su condición de entonces, se desmovilizaron y se acogieron a una esperanza legal que les permitiera salir del conflicto, pagar una pena acorde, reparar y tener la oportunidad de iniciar una nueva ruta.

 ¿Cómo ayuda la escritura a las personas que participaron en el taller?

La escritura ha sido fundamental en el reencuentro consigo mismas y en la evaluación del pasado. Creo ha sido liberadora, les ha permitido dejar una huella diferente a la de los hechos anteriores, quieren leer y leerse, están orgullosas de sus escritos de los temas que escogieron y de poder llegar a los demás con su testimonio.

 ¿Por qué es bueno que se realicen este tipo de programas en los establecimientos de reclusión del país?

 Sin duda existen muchos espacios de formación dentro de los establecimientos del país, pero sin arrogancia, considero como profesional, como colombiana, que la escritura definitivamente facilita un espacio para la reflexión y el escuchar otros autores permite la comparación, el discernimiento, sobre las razones y los sentimientos de otros. En ese ambiente, encontré a mis alumnas robadas por sus pensamientos, encontrando las palabras, la inspiración, el momento. Para observar al final de la jornada que no querían entregar sus textos porque consideraban que requerían más trabajo, más precisión, más tiempo. Para ofrecer al final, escritos excelsos sobre la necesidad de perdonar, resarcir y vivir de nuevo desde cero.

 Al final, después de la lectura de los textos producidos por las reclusas, ¿qué conclusiones puede sacar?

Que es necesario el espacio para la reflexión, la cotidianidad de la guerra evita para quien la vive el discernimiento sobre las consecuencias de los actos. En mi caso, encontré en los escritos de las participantes de mi taller amor, ilusión, expectativa sobre el futuro, y un profundo sentimiento por enmendar, partiendo por la propia familia que son, también, parte de esa Colombia que sufrió sus actos, su ausencia. Tal vez, pueda resumir este concepto en un extracto del escrito de Janneth Rivera, una de las autoras de mi grupo, en referencia a su hijo titulado:

El amor todo lo puede, todo lo sufre, todo lo soporta.

RENACER DESDE EL AMOR


… Fuiste y eres siempre un campeón que transformó mi oscuridad, tras nuestro encuentro, en luz…

Por el duro tránsito de una guerra y un cautiverio que, aunque bastante prolongado, rodeado de muros y dolor, tú lo transformaste en fé, esperanza y amor…

…Cada vez que te veo, estás más grande, inteligente, independiente, fuerte y sano…Te debo todo mi amor, mis cuidados, lucho por salir pronto para forjarte con amor y con valores para hacer de ti, mañana, mejor ser humano ¡ Mi semilla en tierra fértil !

Te ama, mamá.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s