Cárceles: fuente de historias

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.

Gabriel García Márquez

Escribir es pensarnos y remontarnos a nuestras experiencias, a los momentos de caos y felicidad que marcaron nuestra vida. La palabra es una herramienta para confrontarnos y por medio de ella  podemos expresar nuestros sentimientos e ideas. La escritura es terapéutica, es una forma de reparar y repararnos.

Escribir también nos permite imaginar nuevos mundos y viajar por el lenguaje para encontrar historias ajenas a la nuestra; porque en este mundo hay millones de vidas e historias que valen la pena ser contadas y leídas.

Pero para empezar a escribir primero debemos abrir un libro, ya que sólo a través de este medio podemos conocer la variedad de estructuras narrativas, los espacios, los tiempos y los personajes de los relatos.

Por esta razón, el programa Libertad Bajo Palabra pretende acercar la oralidad y la escritura a los internos de once establecimientos carcelarios del país. Esta es una apuesta del INPEC y de Fundalectura para generar nuevas experiencias por medio de la literatura, el autoconocimiento y testimonios de vida.

Los talleres, que están a cargo de docentes con amplia experiencia en desarrollo de programas con población privada de la libertad, se realizarán durante 14 sesiones de tres horas cada una. Al final de estos talleres se editará el libro Fugas de tinta 11, que compila algunos de los textos hechos durante el ejercicio de escritura.