Balada de la Cárcel de Reading de Oscar Wilde.

En el año 1898, el escritor, poeta y dramaturgo irlandés, Oscar Wilde, escribió el poema Balada de la Cárcel de Reading. Estos versos fueron escritos después de quedar en libertad de la prisión de Reading (Inglaterra), donde cumplió una condena de dos años por presunta sodomía.

En cada una de sus palabras se ve reflejado el sentimiento de una persona cuando pierde su libertad y empieza a vivir un mundo totalmente diferente tras las rejas:

Modest_Alexandrovich_Durnov_-_The_Ballad_of_Reading_Gaol_1

 

No tenía ya chaqueta roja
como es el vino y es la sangre;
y sangre y vino eran sus manos cuando le hallaron el cadáver
de la pobre mujer que amaba,
y a la que dio muerte el infame.

 

Andaba él entre los presos
con traje gris y con gorrilla:
Parecía feliz su paso.
Mas nunca antes vi en la vida
un hombre tal que, intensamente,
mirara así la luz del día…

 

Jamás he visto ningún hombre
mirar así, con tal mirada,
ese toldillo de turquíes
que los reclusos cielo llaman,
y cada nube que navega
igual que un velero de plata.

 

Con las demás almas en pena
en otro patio hacía ronda
pensando si la falta suya
sería grande o poca cosa,
cuando una voz dijo a mi espalda:
“El hombre aquel irá a la horca!”

 

Dios mío! El mismo muro pétreo
tuvo temblores de ira negra;
casco de hierro enrojecido
fue el cielo sobre mi cabeza,
y aunque también estaba preso
no podía sentir mi pena.

 

Comprendí, entonces, qué congoja
apresuraba su misterio;
supe por qué miraba el día con aquel mirar tan intenso:
Mató aquel hombre lo que amaba,
y debía morir por ello!

 

Y sin embargo, sepan todos,
cada hombre mata lo que ama.
Los unos matan con su odio,
los otros con palabras blandas;
el que es cobarde, con un beso,
y el de valor, con una espada!

 

Unos lo matan cuando jóvenes,
y cuando están viejos los otros;
unos con manos de deseo,
otros lo estrangulan con oro;
y el más hábil, con un puñal
porque así se enfría más pronto.

 

Aman mucho unos; otros, poco.
Se compra y vende el sentimiento.
Unos lo matan entre llanto,
otros sin prisas y sin miedo.
Cada uno mata lo que ama
mas no todos pagan por ello.

 

No mueren de una muerte infame
frente a un día tenebroso;
ni tienen nudos corredizos
al cuello; y paños sobre el rostro;
ni sienten caer al vacío
sus cansados pies temblorosos.

 

No viven con hombres callados
que los custodian día y noche;
que los guardan cuando ellos quieren
llorar o decir oraciones,
por miedo a que ellos por sí mismos
roben su presa a los barrotes.

 

No se despiertan con el día
ante el fatal grupo reunido:
el Capellán, trémulo y blanco,
el Alguacil, adusto y lívido,
y el Director, negro y severo, con la torva cara del Juicio.

 

No se levantan con gran prisa
para vestir sus trajes grises
en tanto que el doctor impúdico
los mira con ojos febriles,
y anota el gesto grotesco
y cada contracción visible
manejando un reloj que suena
sordo como un martillo horrible.

 

No conocen la sed intensa
antes que, con mano enguantada
el verdugo llegue a la puerta;
y con tres correas os ata
para que no más en el mundo
tenga ya sed vuestra garganta.

 

No inclinan atento el oído
al De Profundis que les rezan,
mientras el miedo entre sus almas
les asegura que aún esperan;
y no tropiezan con su féretro
al entrar de noche a las celdas.

 

No miran el último cielo
por cristalinas claraboyas;
no ruegan con labios de barro
que se acabe su pena honda,
ni cae el beso de Caifás
a su mejilla temblorosa”.

 

Listado de establecimientos penitenciarios.

  Ciudad Establecimiento
1 Apartado EPMSC Apartadó
2 Bogotá Complejo Carcelario La Picota
3 Bogotá EC La Modelo [Sur]
4 Buenaventura EPMSC de Buenaventura
5 Cómbita EPAMSCAS Cómbita
6 Cúcuta EPMSC de Cúcuta
7 Florencia EPMSC Florencia
8 Ibagué Complejo Carcelario y Penitenciario COIBA. Ibagué-Picaleña
9 Palmira EPMSC de Palmira
10 Villavicencio EPMSC -RM Villavicencio
11 Bogotá RM Buen Pastor

 

Mapa de los centros carcelarios

 

Iniciamos un nuevo capítulo con Libertad bajo palabra

Hace 10 años nació el proyecto Libertad Bajo Palabra en once establecimientos penitenciarios alrededor del país con el propósito de “promover la lectura y el acceso a servicios bibliotecarios entre la población carcelaria del país y sus familias, contribuyendo a los procesos de socialización, formación, y reinserción social que se desarrollan desde la división de Desarrollo Social del INPEC”.

Los espacios carcelarios han sido fuente de muchas historias reales y de ficción, anécdotas que muestran los conflictos de personajes inmersos en aventuras fantásticas, urbanas, policíacas, de violencia; ya sea de los actores armados como guerrilla, paramilitares, narcotraficantes, delincuencia común, o esa otra violencia difusa que nunca llega a los medios de comunicación y queda oculta en la penumbra de la cotidianidad.  Relatos transgresores que sin pretender convertirse en apologías al delito, superan a menudo su dimensión ética y moral para explorar la condición humana de la culpa y el deseo, la conciencia y la voluntad de individuos que ante todo, pertenecen a una sociedad y son espejos de ella.

Sin embargo, existe un común denominador en muchas de las historias orales que circulan en los espacios penitenciarios y es la incapacidad de sus autores o portadores para convertirlos en relatos literarios, ya sean crónicas, cuentos, novelas, obras dramáticas e incluso ensayos. Como afirma el escritor vallecaucano Harold Kremer: “No basta tener una buena historia para escribir un buen cuento o un buen relato. La oralidad, quizás por su inmediatez, la carencia de referentes culturales y la falta de reflexión, no permite que muchas de ellas logren alcanzar la efectividad de un relato escrito.”

En este contexto, el programa Libertad Bajo Palabra es una invitación para explorar a través de las voces propias y auténticas de sus autores, estas experiencias de vida y aprender desde las técnicas narrativas a comunicar mundos posibles.

La esencia de los talleres de escritura creativa del programa Libertad bajo palabra se define como un espacio para disfrutar el placer y el conocimiento de la literatura. Un lugar privilegiado para la formación y producción de textos literarios.

Objetivos del programa:

  • Desarrollar 11 talleres de escritura creativa del programa Libertad bajo palabra de acuerdo con los parámetros establecidos por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario –INPEC- y el Ministerio de Cultura en el marco del convenio 2687 de 2015.
  • Hacer posible que los internos e internas escriban y encuentren en la escritura y en la lectura herramientas para pensarse, confrontarse y rehabilitarse.
  • Seleccionar los mejores textos para la Antología Fugas de Tinta 10.

Temáticas de los talleres:

Los talleres incluirán en su estructura académica los siguientes temas y ejercicios:

  • Leer y escribir: Vivir para contar. Taller de crónica
  • Lectura en voz alta de poemas
  • Lectura de memorias y testimonios
  • Lectura de correspondencia escrita en la cárcel
  • Biografía y autobiografía (Ejercicio: el escritor como cronista de su vida)
  • Distintas formas de narrar.
  • Poética de la narración. (¿Qué es una metáfora?)

Cada taller se realizará durante 14 (catorce) sesiones de 3 (tres) horas cada una, dos horas de taller y una hora de revisión y corrección de textos. Las sesiones serán semanales y se realizarán, en lo posible y siempre y cuando las condiciones lo permitan, de manera consecutiva. La población máxima de internos privados de la libertad sugerida para cada taller es de 25 cupos en cada uno de los establecimientos.

FRASES DE PAZ Y PERDÓN

Uno de los compromisos adquiridos por la Fundación para el fomento de la lectura –FUNDALECTURA-, en desarrollo del programa Palabras Justas en la vigencia 2016, fue la realización de 11 pendones con frases alusivas a los procesos de perdón, paz y resarcimiento, escritas por los internos participantes.

Las frases fueron seleccionadas de los escritos y participaciones realizadas por los internos del programa. Estos pendones fueron compartidos con los asistentes del lanzamiento del programa en diciembre del año 2016 y serán enviados a los centros beneficiados con el programa.

pendonesflechas

LANZAMIENTO PALABRAS JUSTAS III

El pasado primero de diciembre, se llevó a cabo el lanzamiento del libro Palabras Justas III, que reúne textos seleccionados de los participantes en el programa Palabras Justas en la vigencia 2016. En el marco del evento, internos postulados a la Ley de Justicia y Paz, hicieron lectura de algunos relatos publicados en el libro.

Al finalizar la lectura, los internos tuvieron la oportunidad de pedir perdón público a dos representantes de las víctimas del conflicto armado que se hicieron presentes. El evento confirmó una vez más el poder que tienen la narrativa y la palabra como medio para buscar perdón y resarcimiento.

claudia-abraza

El lanzamiento del libro contó con la presencia de representantes del Inpec, Fundalectura, el Ministerio de Justicia y delegados de diferentes instituciones que participan de manera articulada en el proceso de preparación de los postulados para su regreso a la sociedad.

vico-press

“La escritura ha sido fundamental en el reencuentro consigo mismas y en la evaluación del pasado”: Bárbara Lee Rojas, directora de taller de Palabras Justas.

Bábara Lee Rojas es comunicadora social y periodista, durante este año trabajó en el programa Palabras Justas con postuladas a la Ley de Justicia y Paz en la Reclusión de Mujeres de Bogotá “El Buen Pastor”, nos contó su experiencia.

 ¿Cómo se inician los talleres de escritura? ¿Qué es lo primero que se hace?

El primer paso es romper el miedo a escribir, por ello el taller comienza escuchando lo que otros escriben, la lectura en voz alta les ayuda a comprender que escribir es un impulso que emana desde el ser que pasa por un tamiz que es la estructura, donde lo más importante es que comuniques desde el corazón.

A la segunda sesión ya todos están contando sus historias, lo que les nace; luego pueden contextualizar sobre un tema específico.

 ¿Cómo ayuda un programa de estos a la construcción de la paz?

 Considero que este programa aporta enormemente a la construcción de paz iniciando por quien escribe, porque en ese encuentro consigo mismo que supone la escritura, la propia voz es la que guía y en este caso la conciencia tiene el tiempo para expresarse, confrontarse, analizarse.

Es sorpresivo, pero lejos de querer ahondar en los hechos que les llevaron a vivir tras las rejas, estas personas reflexionan sobre cómo actuar a futuro, recreándose sobre el pasado e imaginando un futuro mejor para sus familias y especialmente para sus hijos.

Ese es el primer paso para construir paz, evaluar los actos para fijar nuevo rumbo.

 ¿Cómo ha sido su experiencia al trabajar junto a mujeres que hicieron parte del conflicto armado de este país?

Se supone que por la clasificación de delitos que han cometido, son tratadas como “alta seguridad” pero la verdad, encuentras solo mujeres conscientes del peso del pasado, con ganas de construir nuevos conceptos, nuevos planes, nuevos futuros; inmersas en el amor por sus hijos, en sus necesidades y comprendiendo al mundo desde ese quehacer como madres, experiencia que les ha permitido apreciar al otro, espacio que en la guerra les fue negado

 ¿Cómo hablan y escriben ellas sobre su papel en la guerra?

La verdad creo que es el tema más difícil de tocar con ellas, porque quieren olvidar y comenzar de nuevo, ese es su afán, tienen muchas ideas sobre cómo resarcir y resarcirse, quieren trabajar para la comunidad con fundaciones que les permitan reeducar a sus compañeros de guerra, a víctimas y victimarios; quieren formar a sus pequeños, terminar estudios primarios y otras iniciar los superiores o concluirlos.

Sin embargo, cuando la charla pasa de lo formal a lo informal, se refieren a su pasado como “cuando equivocamos el camino”. “cuando pensábamos diferente”. Hay que recordar también que el grupo que compone Justicia y paz en el Buen Pastor fueron mujeres valientes, que dieron un paso difícil para su condición de entonces, se desmovilizaron y se acogieron a una esperanza legal que les permitiera salir del conflicto, pagar una pena acorde, reparar y tener la oportunidad de iniciar una nueva ruta.

 ¿Cómo ayuda la escritura a las personas que participaron en el taller?

La escritura ha sido fundamental en el reencuentro consigo mismas y en la evaluación del pasado. Creo ha sido liberadora, les ha permitido dejar una huella diferente a la de los hechos anteriores, quieren leer y leerse, están orgullosas de sus escritos de los temas que escogieron y de poder llegar a los demás con su testimonio.

 ¿Por qué es bueno que se realicen este tipo de programas en los establecimientos de reclusión del país?

 Sin duda existen muchos espacios de formación dentro de los establecimientos del país, pero sin arrogancia, considero como profesional, como colombiana, que la escritura definitivamente facilita un espacio para la reflexión y el escuchar otros autores permite la comparación, el discernimiento, sobre las razones y los sentimientos de otros. En ese ambiente, encontré a mis alumnas robadas por sus pensamientos, encontrando las palabras, la inspiración, el momento. Para observar al final de la jornada que no querían entregar sus textos porque consideraban que requerían más trabajo, más precisión, más tiempo. Para ofrecer al final, escritos excelsos sobre la necesidad de perdonar, resarcir y vivir de nuevo desde cero.

 Al final, después de la lectura de los textos producidos por las reclusas, ¿qué conclusiones puede sacar?

Que es necesario el espacio para la reflexión, la cotidianidad de la guerra evita para quien la vive el discernimiento sobre las consecuencias de los actos. En mi caso, encontré en los escritos de las participantes de mi taller amor, ilusión, expectativa sobre el futuro, y un profundo sentimiento por enmendar, partiendo por la propia familia que son, también, parte de esa Colombia que sufrió sus actos, su ausencia. Tal vez, pueda resumir este concepto en un extracto del escrito de Janneth Rivera, una de las autoras de mi grupo, en referencia a su hijo titulado:

El amor todo lo puede, todo lo sufre, todo lo soporta.

RENACER DESDE EL AMOR


… Fuiste y eres siempre un campeón que transformó mi oscuridad, tras nuestro encuentro, en luz…

Por el duro tránsito de una guerra y un cautiverio que, aunque bastante prolongado, rodeado de muros y dolor, tú lo transformaste en fé, esperanza y amor…

…Cada vez que te veo, estás más grande, inteligente, independiente, fuerte y sano…Te debo todo mi amor, mis cuidados, lucho por salir pronto para forjarte con amor y con valores para hacer de ti, mañana, mejor ser humano ¡ Mi semilla en tierra fértil !

Te ama, mamá.

Los presos que piden perdón por medio de la literatura.

Vía: El Espectador

El Inpec y Fundalectura lanzan la tercera edición del libro Palabras Justas, una recopilación de textos escritos por excombatientes postulados a Justicia y Paz sobre la reconciliación y el perdón.

“Escribir, otra forma de pedir perdón”, fue la consigna con la que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) y la Fundación para la Lectura (Fundalectura) lograron poner en marcha “Palabras Justas”: un programa en el que los presos de diferentes cárceles del país postulados a la ley de Justicia y Paz puedan tener, por medio un cuento, poema, acróstico o relato contar sus historias de guerra dentro del conflicto armado colombiano. Este año el programa ya cumple tres años funcionando.

El programa Palabras Justas comenzó hace dos años como parte de una metodología de justicia con programas sociales y educativos, que se ha convertido en uno de los objetivos del Inpec para los próximos años sobre todo con los retos a los que se enfrentan con la implementación del Acuerdo Final. Hasta hoy, Palabras Justas, que se compone de cursos de cuatro meses, se ha desarrollado en prisiones de 11 ciudades del país y en esta versión logró convocar a aproximadamente 229 prisioneros para que se sentaran a escribir.

“La guerra es la más brutal y absurda de las actividades humanas. Ahora nuestro país ha tomado la determinación de poner fin a tantos años de barbarie y de tragedia. Estas mujeres y estos hombres que se atreven a cambiar las armas por las palabras, son un ejemplo de que ello es posible y que la guerra comienza a ser parte del pasado más que nada: que cualquier futuro es mejor que el de la guerra”, escribe Jorge Zuleta, prologuista de la tercera edición de Palabras Justas.

El libro, compuesto de 292 páginas y 68 piezas literarias, tiene como escenario común el campo colombiano y como protagonistas, a los campesinos que tuvieron que entrar en la dinámica de la guerra. Por ejemplo, la historia de Ezequiel Mora Vallejo, un exguerrillero de las Farc que fue reclutado luego de que los paramilitares lo desplazaran y le destruyeran su finca en zona rural de Páez (Boyacá).

Hoy cuenta que, después de que el DAS lo capturara en Bogotá –meses después de haber desertado de la guerrilla-, hoy tiene que compartir patio en la cárcel con muchos de sus victimarios. “Grande fue la sorpresa cuando encontré que en el patio donde estaba recluido, habían solo paras desmovilizados y activos. Muchos me mostraban arrepentimiento por lo que habían hecho, por mi mente solo pasaba salir de ese lugar sin tener problemas, pudiendo llevar a cabo mi proyecto de vida”, escribió Mora Vallejo durante los cuatro meses que estuvo en los talleres de Palabras Justas.

Desde la otra orilla, la de los paramilitares, Alcides Mattos Tabares cuenta que su infierno comenzó cuando tenía 17 años. Se sintió “poderoso”, “justiciero” y “Dios” cuando empuño un arma y supo que podía terminar la vida de quien quisiera. Hoy, tras 12 años tras las rejas en Montería (Córdoba), se da cuenta de lo equivocado que estaba. Mattos cuenta que desanda su camino dentro de las autodefensas, que pide perdón y se arrepiente de haber dado mal ejemplo a los jóvenes de su pueblo y, sobre todo, de una orden que le dieron sus superiores: matar a uno de sus compañeros y reportarlo como un guerrillero herido en combate.

Bárbara Lee Rojas, una de las talleristas del programa en la cárcel de mujeres del Buen Pastor, le contó a El Espectador sobre su experiencia con las reclusas de dicho penal. “La experiencia es increíble porque fueron personas que son victimarias pero que, al tener hijos y sentir ese amor incomparable por otro ser humano, las hace tener la capacidad de ponerse en el lugar de otro y comprender y evaluar en mayor dimensión los errores cometidos y pedir perdón” aseguró la docente.

A su vez, Lee Rojas recuerda que la situación en que viven las presas no es fácil, pero se tiene que recordar que en el pasado su condición de victimarias las llevó a violar los derechos de otros. Lo más interesante de aquella experiencia, según la tallerista, es poder evaluar la labor de escribir, la cual conlleva un profundo encuentro consigo mismo. Asimismo asegura que facilita el análisis de las situaciones pasadas y evaluar de cara al futuro los nuevos pasos para redirigir los caminos, en pro de su hijos, que como lo expresara una de mis alumnas Janeth Rivera, “son sus semillas en tierra fértil”.